
A consecuencia de una indisposición seguida de parada cardíaca falleció Lanfranco Bertocci, profesor de esquí de Madonna di Campiglio, que estaba de servicio como control de puerta al borde de la pista. Paciente cardiópata, Bertocci fue atendido de inmediato por los dos médicos de carrera que se encontraban en la pista justo por encima del punto del incidente y fue sometido a reanimación cardiopulmonar prolongada durante cerca de una hora con el equipamiento pertinente. Intervino también de inmediato el socorro alpino, que colaboró con los médicos y el personal sanitario presente en la pista.
Un momento decididamente triste. La carrera quedó suspendida debido a la intervención de los dos médicos de la prueba y luego se reanudó con el descenso del estadounidense Ligety.
Marcel Hirscher (AUT), tras su tercer puesto en Val d’Isère, no falla y, después de cerrar la primera manga por delante de todos (con 52”07), mantiene la sangre fría conquistando así no solo la 3Tre (1’42”50), sino también la primera posición en la Copa del Mundo de la especialidad con 240 puntos.
A su estela se situó el alemán Felix Neureuther: segundo en la primera manga a 6 centésimas del austríaco, repitió plaza en la segunda manga con un tiempo total de 1’44”17.
Y ahí, por la tercera posición, eran los italianos quienes podían y debían jugársela. Tras una primera manga apoteósica con los tres mosqueteros de los palos —Cristian Deville tercero (52”63), y Manfred Moelgg (52”75) y Giuliano Razzoli (52”75) cuartos empatados—, el estadio de eslalon de Campiglio estaba listo para “estallar” con un podio que muchos esperaban.
El único en mantenerse en pie fue Manny Moelgg, que perdió una posición y terminó quinto: “un quinto puesto bien ganado. Estoy contento de cómo estoy esquiando, tengo buena seguridad. En enero tengo que asumir algún riesgo más, en el sentido de atacar todavía más”.
Decepción para Razzoli y Deville, que se salieron el primero en las últimas puertas y el segundo en la parte alta del trazado. “Estaba haciendo una grandísima manga – afirma Razzoli –, estaba realmente cerca de un buen podio. Esquié bien, en el segundo enganchón arriba me recuperé y francamente no sé qué ha pasado después. Ataqué, quería el podio a toda costa, pero debo mirar el lado positivo y digo que me he divertido bajando. Las buenas sensaciones han vuelto; me habría gustado hacerme un buen regalo por mi cumpleaños de hoy, será la próxima vez”. Deville creía en ello y lo creyó hasta el final: “Quedas bien cuando llegas abajo y subes al podio. Puedo decir que salí a por eso. Ni siquiera cometí un error técnico propiamente dicho. Salí ‘volando’ y acabé en el suelo. Estoy muy disgustado y decepcionado. A decir verdad se me quitan hasta las ganas, porque si en la base hay errores técnicos y los resultados no llegan entiendo que hay algo que trabajar, pero estoy esquiando fuerte y cosecho cero, así que se me quitan las ganas”.
Pero la verdadera estrella de la noche de Campiglio fue él, el astro del Sol Naciente, el japonés Naoki Yuasa: dorsal n.º 21, en 25.ª posición tras la primera manga y una segunda bajada sensacional que lo catapultó al podio y al olimpo de los mejores esquiadores. Él simplemente dijo: “así es como sé esquiar y hoy he demostrado que puedo estar en el podio”.
Fuera de la segunda manga quedó el esperado Stefano Gross, que no logró aprovechar el dorsal n.º 1 y terminó 33.º, mientras que dejó su sello Roberto Nani, el ‘enfant terrible’ del equipo, el que se atreve, el que sale con el dorsal n.º 41 y llega trigésimo en la primera manga para luego abrir el baile de la segunda manga de forma chispeante: “estoy contento con la segunda manga, un poco menos con la primera. Me llevo a casa puntos importantes y espero lograr rebajar mi dorsal de salida”. Una primera manga que encontró difícil en el trazado (diseñado por Kostelic), con el que no logró encontrar buenas sensaciones ya desde las primeras puertas.
Gran decepción para Patrick Thaler, fuera de carrera: “Enganché a la salida de la doble; una lástima porque me habría gustado llegar hasta abajo, aquí es precioso, pero esto es así, no se puede hacer nada”.
Cae así el telón sobre la 3Tre, en un escenario que encendió la noche de Campiglio con gradas, tribunas, bordes de pista y meta abarrotados de público.
Regresar a la élite después de siete años no era fácil; la 3Tre sigue siendo siempre una carrera de alto nivel técnico que gusta a la gente. Ahora la cita es para 2014; mientras tanto, en 2013 vuelve la Copa de Europa.


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