Ya no hay inviernos como los de antes: hoy existe la temporada invernal en la que nieva demasiado, la temporada en la que nieva poco y la temporada en la que hace demasiado frío; en los últimos años hemos visto distintos tipos de inviernos y un factor común es que cada vez nieva menos – sobre todo en las cotas más bajas.
La falta de nieve está haciendo desaparecer algunas estaciones de esquí (véase Kaberlaba, en Asiago) que en otro tiempo eran destino de muchísimos esquiadores y que ahora tienen que afrontar los meses invernales lidiando con la lluvia o con escasas precipitaciones de nieve. Un perjuicio nada desdeñable también para las estaciones situadas a mayor altitud: la falta de nieve puede suponer el aplazamiento de la apertura de la temporada u obligar al cierre anticipado, e incluso cuando se respeta el calendario – si no hay nieve – los esquiadores prefieren quedarse en casa antes que esquiar sobre las piedras.
¿Cómo afrontar el problema?
Una solución que ha permitido mejorar la situación ha sido la llegada de los sistemas de innivación artificial a gran escala: casi todas las estaciones de esquí los han implantado y a menudo consiguen dar el pistoletazo de salida a la temporada aunque en el suelo haya solo 5 cm de nieve natural. Sin embargo, hacer funcionar los sistemas de innivación tiene un coste, y si la temporada es adversa los costes se disparan y dejan las cuentas en números rojos.
En el Véneto una empresa ha decidido poner fin al problema proponiendo «un seguro contra la falta de nieve«. La aseguradora ha empezado a trabajar para crear una póliza capaz de cubrir los daños económicos causados por un invierno demasiado seco o demasiado lluvioso, resolviendo con un único contrato los mil problemas causados por la falta de nieve.
La póliza de nieve está estructurada de manera que cubra tanto los daños causados al turismo (caída de las reservas) como los daños provocados por el aumento de los costes (sistemas de innivación siempre en funcionamiento), poniendo a la estación de esquí a salvo de cualquier posible daño colateral.
Para ello, la compañía de seguros véneta ha recurrido a un centro meteorológico que en los últimos meses ha formado un equipo de expertos en meteorología y en estadística para calcular las probabilidades y fijar la prima de la póliza.
Este nuevo producto asegurador será sin duda apreciado por las sociedades de remontes y por todos los operadores del sector; de hecho, los primeros en pedir la creación de esta nueva cobertura fueron los administradores de un Hotel de Cortina d’Ampezzo que lidiaban con inviernos malos que habían provocado una caída de las estancias, con los consiguientes perjuicios económicos.
Pero si para algunos la poca nieve es un perjuicio, ¡también hay quien considera un perjuicio el exceso de nieve! Es el caso de las empresas de mantenimiento de carreteras, que cada invierno entran en acción con esparcidoras de sal y quitanieves en cuanto empiezan a caer los primeros copos de nieve. Para estas empresas, un invierno con nevadas abundantes repercute negativamente en las cuentas, aumentando los costes de mano de obra, de combustible y de la propia sal.
La empresa véneta ha pensado también en ellas, «acudiendo en su ayuda» con una póliza contra el exceso de nieve.
Con las mismas herramientas se podrán proponer 2 pólizas completamente distintas, capaces de poner de acuerdo a casi todos. Matar 2 pájaros de un tiro, se podría decir; ya veremos cómo evoluciona la situación. Nosotros, mientras tanto, confiamos en un invierno con MUCHA NIEVE, y en el peor de los casos ahí está el seguro ;)

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