Vacaciones de esquí

Esquiar a la luz de la luna, en la Engadina es posible

Esquiar con luna llena

esquiar con luna llena La Engadina es uno de los destinos de esquí más bellos y famosos del mundo; cada año son muchísimos los apasionados de la nieve que acuden a este valle suizo para disfrutar de unas vacaciones dedicadas al deporte y al descanso en la montaña.
Entre el salvaje glaciar de Diavolezza y el elegante centro de St. Moritz, los visitantes encuentran infinidad de actividades para disfrutar del invierno, desde el esquí alpino y el snowboard hasta las rutas con raquetas de nieve o los románticos paseos en trineo tirado por caballos.
Aquí el invierno comienza temprano y no termina hasta bien entrado el mes de mayo: la temporada de esquí es una de las más largas de todos los Alpes gracias a unas pistas que alcanzan los 3000 metros de altitud y a una ubicación geográfica que favorece la llegada de frentes nivosos capaces de descargar grandes espesores de nieve, convirtiéndola en uno de los valles más innivados de toda Europa.
Con el paso de los años, todo ello ha impulsado el desarrollo de una región esquiable que hoy suma cientos de kilómetros de pistas de esquí alpino adaptadas a todos los gustos y niveles.

Esquiar contemplando en el fondo del valle los lagos helados fundiéndose con los prados nevados y las casas de los pueblos es, sin duda, un deleite para la vista y el espíritu; pero además de esquiar en pleno paraíso blanco a plena luz del día, existe aquí una propuesta de la que muy pocos lugares pueden presumir: el esquí nocturno bajo la luna llena…

Iluminados únicamente por la suave luz de la luna, en plena noche es posible deslizarse por las nieves de la Engadina con unas vistas sobrecogedoras hacia el macizo del Bernina y el glaciar de Diavolezza, cuya superficie helada refleja el resplandor lunar iluminando este anfiteatro natural.
Esta magnífica experiencia recibe en la lengua local (el romanche) el nombre de “Glüna Plaina”, es decir, «Luna Llena»: coincidiendo con las noches de plenilunio entre mediados de diciembre y finales de marzo, el teleférico de Diavolezza abre también por la noche, de 19:30 a 23:15 h, permitiendo subir hasta la estación superior y descender guiados por la luz de la luna reflejada sobre la nieve virgen.
Una vivencia única capaz de despertar grandes emociones, un toque mágico que realza aún más la belleza de estas cumbres y ofrece una perspectiva totalmente distinta de un deporte tradicional como el esquí.

Para quienes no quieran perderse ningún detalle, existe además la posibilidad de cenar en las alturas en el restaurante panorámico de montaña antes de emprender tranquilamente el descenso hacia el valle.
El silencio de las cumbres, el ritmo pausado de la naturaleza y la magia del cielo estrellado hacen que un descenso así haya que vivirlo al menos una vez en la vida.

Para más información sobre esta fantástica iniciativa podéis visitar la página dedicada en la web oficial de la Engadina, donde encontraréis las fechas, los horarios y los precios del forfait nocturno.

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