En estos días ha caído nieve en abundancia sobre los Apeninos: muchos pueblos han quedado literalmente sepultados bajo la nieve y en muchas localidades se superan los 2 metros de nieve fresca. Los problemas han sido muchísimos: desde el bloqueo de los transportes hasta la falta de productos de primera necesidad, además de los daños en el tendido eléctrico, que han dejado a oscuras y sin calefacción a varias familias.
A una situación tan difícil se ha sumado una variable que nadie habría previsto: la bajada de los lobos desde las montañas hasta los pueblos. La nieve es nieve para todos, no solo para las personas.
Las intensas nevadas han empujado a ciervos y otros animales hasta el valle en busca de algo de comida. En los últimos días se avistó un grupo de ciervos en L’Aquila, donde deambulaba por las calles cubiertas de nieve.
Pocos días después bajaron los lobos que, sin poder cazar a causa de la altísima nieve, se acercaron a los pueblos en busca de algo de comida, o de las presas que antes que ellos habían abandonado los bosques.
Se han avistado lobos en los Abruzos, en el Lacio (hasta los Castelli Romani) y en Emilia. Hay que decir que los lobos temen al hombre y huyen en cuanto perciben su presencia.
La llegada de los lobos a los pueblos, por un lado, asusta y, por otro, demuestra que las montañas italianas todavía pueden contar con una fuerte presencia de estos animales. En los últimos años los avistamientos eran cada vez más raros, mientras que ahora se ha descubierto que todavía existen numerosos ejemplares en todo el territorio de los Apeninos.





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