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El Alto Adige quiere quedarse con Cortina

Cortina d'Ampezzo
Para los municipios fronterizos del Véneto, el Alto Adige es desde siempre una sirena cuyo canto atrae todas las miradas; el deseo de pasar al otro lado de la frontera es demasiado fuerte y desde hace años muchos municipios luchan por incorporarse al Alto Adige.
Autonomía y mejor calidad de vida son desde siempre el anhelo de los municipios que cada año, sobre todo en invierno, ven a sus vecinos cerrar la temporada de esquí con excelentes resultados mientras los balances vénetos lloran.
El mayor cuidado del territorio y los servicios de calidad superior no son solo fruto de una capacidad turística innata de los habitantes del Alto Adige, sino sobre todo de la posibilidad de gestionar con autonomía sus propias finanzas, pudiendo hacer frente a los numerosos gastos de modernización.

El Alto Adige llama a Cortina

Luis Durnwalder

Luis Durnwalder

Sappada y Lamon son 2 municipios vénetos que, tras un referéndum popular, decidieron pasar respectivamente a Friuli y al Alto Adige.
Pero si en el caso de Sappada la decisión fue bien acogida por los friulanos, no ocurrió lo mismo con Lamon y la Región Trentino Alto Adige; de hecho, la solicitud fue rechazada y ahora la decisión está en manos del Véneto y del Gobierno central.
El no a Lamon, sin embargo, no parece deberse a ningún prejuicio por parte de los gobernantes del Trentino, sino más bien a una decisión estratégica.
Así lo confirmó la reciente declaración de Luis Durnwalder (presidente de la Provincia Autónoma de Bolzano), en la que deshizo en elogios a Cortina invitándola a dejar el Véneto y unirse al Alto Adige. Las réplicas al cortejo de Durnwalder no se hicieron esperar y el primero en responder fue el gobernador del Véneto, Luca Zaia, afirmando que su colega del Alto Adige no tiene ningún poder de decisión sobre la localidad de montaña y que, en todo caso, serán los propios habitantes de Cortina quienes deberán pronunciarse mediante un referéndum regular.
Entre los políticos vénetos, la declaración del presidente de la Provincia de Bolzano ha dejado un sabor amargo, dado que Cortina siempre ha sido considerada la capital de la montaña véneta y perderla significaría ceder la capital de los Dolomitas al Alto Adige, despojando al Véneto de lo poco que queda de su patrimonio de montaña tras la marcha de Sappada.

Cortina en el Alto Adige, ¿un futuro estelar?

Son muchos los vénetos (y no solo ellos) que piensan que la anexión al Alto Adige permitiría a Cortina convertirse en la “capital del esquí de Italia”.
La cuenca ampezzana es conocida en todo el mundo como una de las localidades turísticas más bellas del planeta y uno de los 10 mejores destinos turísticos de montaña del mundo. Su extraordinario patrimonio natural, los Dolomitas Patrimonio de la UNESCO, hace la boca agua a cualquier región y más aún al Alto Adige, que basa precisamente su economía en el turismo de montaña.
Remontes de hace 50 años, la falta de innovación y la ausencia de un plan sólido de desarrollo económico del valle son algunos de los puntos sobre los cuales el Alto Adige podría intervenir invirtiendo el rumbo.
Lo primero sería sin duda la renovación completa de remontes y pistas de esquí —los fondos regionales ciertamente no faltan— y acto seguido un plan para llevar a Cortina al techo del mundo.

Quizá se trate solo de fantasías fruto de una visión distorsionada de las capacidades y recursos del Alto Adige, o quizá no. Desde luego, cuesta pensar que Durnwalder se pronuncie de forma tan directa si en el Alto Adige no existiera un proyecto serio para conquistar Cortina y, con ella, los Dolomitas…

¿Y vosotros qué pensáis? ¿Sí o no al paso de Cortina al Alto Adige? (comentad aquí abajo)

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