
Este legendario trazado es famoso en todo el mundo por su extrema dureza: con un desnivel de casi 1000 metros y más de tres kilómetros de recorrido, desciende desde los 2255 metros hasta el mismo pueblo de Bormio. Una pista que, además de su longitud y pendiente, exige una resistencia física titánica y presenta continuos cambios de luz y de textura de la nieve entre la parte alta y el muro final.
Las perspectivas para este descenso ya eran prometedoras para el equipo italiano, que se presentaba en gran estado de forma en una jornada con buena visibilidad tras unos días previos marcados por el viento y la nieve en Bormio.
Desde los primeros dorsales la Stelvio impuso su ley obligando a los corredores a emplearse con máxima agresividad y piernas de acero para aguantar hasta la meta una bajada con pendientes de hasta el 63%, velocidades superiores a los 130 km/h y transiciones constantes entre sol y sombra.
Los italianos salieron dispuestos a por todas: primero Dominik Paris, luego Werner Heel y a continuación Christof Innerhofer, quien a pesar de cometer un error en la parte media supo defender un gran registro colocándose provisionalmente en tercera posición. Durante varios minutos el triplete provisional italiano hizo soñar con una histórica “Valanga Azzurra”, hasta que llegó el turno de los últimos grandes favoritos del grupo de cabeza.
El podio provisional formado por 1.º Dominik Paris, 2.º Werner Heel y 3.º Christof Innerhofer se vio amenazado por el austriaco Hannes Reichelt y el noruego Aksel Lund Svindal. En un final de infarto, el austriaco Reichelt calcó a la centésima el tiempo de Paris (1:58.62), mientras que Svindal se quedó en tercera posición a tan solo 1 centésima de segundo de ambos pese a algún titubeo en su bajada, con Klaus Kröll cuarto a solo 2 centésimas.
Aunque la irrupción de Reichelt y Svindal desplazó a Heel e Innerhofer fuera del podio, nadie logró rebajar el extraordinario crono de Dominik Paris, quien compartió lo más alto del cajón con Reichelt conquistando así su primera victoria en la Copa del Mundo.
La clasificación final certificó el gran papel colectivo del equipo anfitrión, con 4 italianos entre los 11 primeros encabezados por el triunfo del velocista surtirolés de Val d’Ultimo.
Los corredores italianos han firmado así una carrera memorable sobre una pista Stelvio que no perdona el más mínimo fallo, demostrando una excelente preparación física y una firme candidatura a ser grandes protagonistas en esta Copa del Mundo de Esquí 2012/2013.


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