
Todo apunta a que para volver a calzarse los esquís fuera de los glaciares habrá que esperar bastante, dado que las últimas proyecciones a largo plazo indican la persistencia de temperaturas por encima de la media y un tiempo suave en todos los Alpes.
Las estaciones que tienen que lidiar con un invierno todavía lejano no son únicamente las de cota media, sino también aquellas cercanas a los 3000 m. Un claro ejemplo es Solda, obligada a aplazar la apertura de sus instalaciones, prevista inicialmente para el 26 de octubre y pospuesta al 31 de octubre.
No solo el retraso del invierno, sino también un otoño más cálido de lo habitual amenaza con poner en serios aprietos a las estaciones de esquí de menor altitud.
Aunque los Dolomitas no abrirán sus primeros remontes hasta finales de noviembre o principios de diciembre, cabe tener en cuenta que todavía no ha comenzado la innivación programada, una práctica ya consolidada en muchos dominios que aprovechan las primeras heladas para producir nieve artificial con la que preparar la base de las pistas a la espera de las primeras nevadas.
Nevadas por encima de los 2000 m
En los próximos días se prevé el paso de una perturbación atlántica que podría dejar nieve en cotas cercanas a los 2000 m. Según algunos expertos, existe la posibilidad de que este cambio desbloquee la situación atmosférica abriendo la puerta a futuras irrupciones árticas.
Las primeras instalaciones de esquí abiertas
En un momento tan «complicado» desde el punto de vista climático, los glaciares acuden en nuestra ayuda.
En nuestros queridos Alpes la temporada de esquí en glaciar ya ha comenzado: se puede esquiar en el glaciar Presena, en Val Senales y en el glaciar ítalo-suizo de Plateau Rosà.
Quienes busquen una oferta más amplia pueden optar por Austria, donde ya hay 8 estaciones de esquí abiertas para esquiar.


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