Un dominio esquiable con 30 kilómetros de pistas sobre 13 kilómetros cuadrados de territorio y una ampliación de 6 millones de metros cuadrados de áreas esquiables es lo que recoge el proyecto que tendría como protagonistas a las localidades de Avert, Vodala y Foppane en Gromo, Lizzola en Valbondione, Rigada de Oltressenda Alta, Val Conchetta en Colere y Teveno de Vilminore, situadas entre el Alta Valle Seriana y el Valle di Scalve.
Un proyecto que requeriría unos 60 millones de euros de inversión en un área que reúne siete municipios y un parque, el Parque de las Orobie, catalogado como zona de especial protección.
Sin duda, un desarrollo tan imponente como delicado, ya que no solo hay que alcanzar un acuerdo entre los habitantes, sino que también entra en juego el impacto ambiental.
El proyecto, ya bautizado como “El paraíso del esquí” por la provincia y los alcaldes, no parece poner a todos de acuerdo.
En primer lugar Legambiente, que advierte de la destrucción del patrimonio faunístico de la zona y anticipa además un probable fracaso del sistema a causa del calentamiento global, que haría difícil, si no imposible, mantener las instalaciones de esquí en plena eficiencia.
Por otra parte, quienes están a favor del “paraíso del esquí” lo ven como una necesidad y el único modo de relanzar el turismo de los valles.
Debates que ciertamente no son nuevos, sino típicos de cuando se quiere intervenir en la montaña, pero cada zona tiene sus propias características y desde luego no se puede actuar con los ojos cerrados, ni en un sentido ni en el otro.

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