Los remontes estaban abiertos y los esquiadores bajaban tranquilamente por las pistas cuando una avalancha se desprendió de una ladera arrollando una telesilla que en ese momento estaba en funcionamiento. Ocurrió el 2 de marzo de 2012 en la estación de esquí francesa de St Francois-Longchamps, a plena luz del día.
El alud de 500 metros de nieve se desprendió suavemente de una ladera arrastrando todo lo que encontraba a su paso, y terminó su recorrido en la base del remonte. El desprendimiento de la nieve lo provocaron las altas temperaturas (por encima de la media de la temporada) y la gran cantidad de nieve acumulada en el suelo.
La avalancha fue grabada por los propios esquiadores que en esos momentos esquiaban por la pista contigua, y algunos de ellos quedaron atrapados en la telesilla a causa de la avalancha. Afortunadamente no hubo heridos, pero algunos esquiadores se quedaron bloqueados en la telesilla y fueron liberados con la intervención de un helicóptero.
El suceso ha llamado la atención de muchos: las temperaturas de estos días han transformado por completo el clima de montaña, acelerando muchísimo el deshielo, y el riesgo de avalanchas es elevado, sobre todo por las abundantes nevadas que han caracterizado el invierno de los Alpes franceses.



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