Isoterma cero a 4600 m, temperatura de 13 grados a 3300 m, glaciares que retroceden 6 cm al día:
Parece el escenario de alguna película catastrofista, pero en realidad es pura realidad, la realidad del verano de 2012.
Estos son solo algunos de los datos recogidos por los expertos, datos que parten el corazón y nos hacen comprender cómo los glaciares están ya en vías de extinción.
Nunca como este año las grandes reservas alpinas de hielo habían visto desaparecer tanta superficie nevada; las escasas precipitaciones de nieve del invierno y el verano más caluroso desde el de 2003 han llevado a un resultado devastador.
Los que más lo sufren son sobre todo los glaciares del noreste, que tras un invierno con cero nieve se han encontrado ante un verano de clima africano con temperaturas por encima de los 32 grados ya a mil metros.
Un ejemplo evidente es la Marmolada (3300 m): desde principios de agosto la temperatura nunca ha bajado de cero (ni siquiera durante la noche) y en las horas centrales del día se registran hasta 13 grados.
Temperaturas tan elevadas funden el hielo tan rápidamente que se puede registrar su retroceso día tras día; las mediciones hablan de 6 cm perdidos cada día, nieve que muy probablemente jamás será devuelta ni siquiera con la llegada del invierno.
También en Trentino Alto Adige hay alerta roja: en el Glaciar del Mandrone las mediciones señalan que desde principios de verano ha retrocedido nada menos que 10 metros y el frente resulta 5 metros más bajo respecto al verano de 2011.
En el Mandrone el retroceso del glaciar ha sacado a la luz una bomba de la Primera Guerra Mundial y no es el único hallazgo: en el glaciar del Stelvio se ha encontrado una bota utilizada por las tropas militares italianas en la Primera Guerra Mundial.
A pesar de que la situación es crítica, Pirovano tranquiliza a los turistas y mantiene abierto el esquí de verano.
Al otro lado de los Alpes la situación no cambia, con Hintertux, Stubai, Les 2 Alpes y Tignes reducidos a un colador; también aquí continúa el esquí de verano, he aquí el artículo que publicamos hace unas semanas
http://news.mondoneve.it/ghiacciai-caldo-estate-2012_4853.html
Incluso Plateau Rosà empieza a ceder; ni siquiera sus 4000 m de altitud son suficientes para defenderlo de Lucifer (el nombre de la nueva ola de calor). La isoterma cero a 4600 m no da tregua y todos los Alpes se encuentran así a merced del calor tórrido.
Solo al final de la temporada se podrá hacer balance de la situación, pero es seguro que el verano de 2012 ha causado daños irreparables y quizá ni siquiera un invierno como el de 2008/09 podrá remediar un desastre de esta magnitud.



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