
Este es el razonamiento en el que se basa lo que están llevando a cabo algunas estaciones de esquí que en los últimos años han empezado a almacenar nieve para reutilizarla en el invierno siguiente.
Esta práctica se conoce con el término general de «snowfarming» y consiste, básicamente, en acumular la mayor cantidad de nieve posible en lugares frescos e intentar conservarla hasta la siguiente temporada invernal.
Conservar grandes volúmenes de nieve no es tarea fácil si se tiene en cuenta que también nuestras montañas están expuestas a temperaturas elevadas durante el periodo estival. Por ejemplo, en el verano de 2013 se superaron los 30 grados en algunas localidades situadas a 1000 m de altitud.
Como muestra de que la altitud no siempre es una garantía, basta ver el ejemplo evidente de los glaciares alpinos: pese a encontrarse casi siempre por encima de los 3000 metros, sufren enormemente los veranos calurosos, hasta el punto de que también en su caso la mejor solución frente al calor es la cobertura del hielo con lonas geotextiles.
A pesar de todo, algunas estaciones se las han ingeniado para dar con soluciones originales ¡que han ofrecido resultados sorprendentes!
Val Martello y Livigno: ¡el sistema funciona!
Entre todas destacan los ejemplos de Val Martello y Livigno.
Precisamente en estos días, en el valle de Alto Adige se ha extendido la nieve conservada del pasado invierno:
durante la pasada campaña invernal se produjeron unos 5000 metros cúbicos de nieve artificial formando una gran colina blanca a la sombra del bosque, y esa gran masa de nieve fue posteriormente cubierta con una capa de unos 40 cm de astillas de madera.
Al término del verano, el depósito ha conservado nada menos que 3000 metros cúbicos de nieve que ahora se han utilizado para reabrir las pistas de esquí de fondo. (enlace)

Preparación de las pistas en Val Martello con la nieve conservada
En el caso de la Ski Area Mottolino en Livigno, tras levantar el gigantesco castillo del evento Nine Knights (enlace) para cuya construcción se emplearon 80.000 metros cúbicos de nieve, los responsables decidieron probar a conservarla durante el verano cubriendo la gran mole blanca con lonas geotextiles.
Una vez concluido el verano, al retirar las lonas se ha recuperado cerca de la mitad de la nieve almacenada.
Otras estaciones que ya han probado este método con excelentes resultados son Davos en Suiza y Sochi en Rusia, donde se está conservando nieve del año pasado de cara a los Juegos Olímpicos.
La única nota negativa ha sido la del Monte Bondone, donde el intento de cubrir la nieve y conservarla para la Universiada no prosperó y la nieve restante no supondrá una aportación significativa para el evento. (enlace)
La causa, no obstante, puede atribuirse a la menor altitud del lugar, ya que la prueba de Livigno se realizó a 2000 m y la de Val Martello a 1700 m.
Almacenamiento de nieve para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014
Apertura anticipada de pistas gracias a la nieve conservada

Una práctica muy interesante que ha permitido a la estación de Alto Adige reabrir su centro de biatlón con gran antelación respecto a sus competidores.
Con un mercado del esquí que demanda un inicio de temporada cada vez más temprano y un clima que, por el contrario, complica cada vez más la apertura de instalaciones, el «snowfarming» se perfila como un valioso recurso al alcance de las estaciones de esquí.
El rendimiento oscila entre el 40 % y el 60 %, y el coste de creación del nevero artificial y su posterior extendido no parece superar al de producir nieve desde cero con los cañones.
El tema está despertando tanto interés que algunas empresas se están especializando en esta técnica: baste pensar que fue una firma finlandesa la que puso en marcha el proyecto de conservación para Sochi, y en Italia se ha celebrado un congreso específico en Passo del Cerreto, en Emilia-Romaña.
Así que si durante una excursión veraniega os topáis con grandes montañas de nieve cubiertas, no os preocupéis: ¡es el manto blanco descansando a la espera del nuevo invierno!


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